Hoy en día el silencio es un lujo. Las exigencias de nuestra vida diaria, la vida en las ciudades, el tráfico, las notificaciones del teléfono, los niños, y todos los ruidos del día a día impiden que podamos disfrutar del silencio. No solo estamos expuestos al ruido que no controlamos, sino que voluntariamente exponemos nuestro cerebro a la televisión, radio, podcasts, etc.

Muchas veces tenemos oportunidad de estar en silencio, pero no tenemos la capacidad de permanecer en ello. Sentimos que si lo hacemos incrementamos la soledad, o tenemos miedo de que afloren los pensamientos que creíamos olvidados, ya que no sabemos como confrontarlos. El silencio se vuelve incómodo.

 

 

Diferencia entre silencio externo y silencio interno

 

Silencio externo ocurre cuando las fuentes de ruido se silencian. En la naturaleza no existe el silencio absoluto. Siempre hay ruidos, pero estos se consideran sanos. Por eso, los baños de bosque, escuchar las olas en la playa y el viento en la montaña son extremadamente regeneradores para el cuerpo y la mente.

En las ciudades, la contaminación sonora es la causa de patologías auditivas y nerviosas. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, la contaminación acústica es la causa de 10.000 muertes prematuras cada año, la mayoría por infartos de miocardio y otros problemas cardiovasculares. Son especialmente vulnerables, las personas que viven cerca de aeropuertos, auto pistas, carreteras.

De hecho, un informe de la Organización Mundial de la Salud de 2011 mencionó la contaminación como una plaga moderna, concluyendo que “hay evidencias suficientes que exponen que el ruido ambiental tiene efectos adversos para la salud de la población.”

Un estudio publicado en el 2013 en la revista Brain, Structure and Function revela que el cerebro que está expuesto a dos horas diarias de silencio desarrolla nuevas células en el hipocampo. El hipocampo es una región del cerebro asociado con la memoria, la emoción y el aprendizaje.  Según la investigadora Imke Kirste, esto no necesariamente se traduce en beneficios a nivel de la salud. No obstante, estas células pueden convertirse en neuronas.

El silencio ayuda a que las células muten a neuronas funcionales. El silencio puede hacer crecer tu cerebro, literalmente.

Imre Kirste

 

Mantener el silencio equilibra al sistema nervioso simpático y parasimpático y permite al cerebro regenerarse.  Además, la capacidad creativa del cerebro incrementa considerablemente.

El silencio interno es cuando podemos silenciar nuestros pensamientos.

El exceso de información y estimulo satura nuestro cerebro y le impide funcionar de forma serena. Tenemos que descargar la mente de todo lo que le satura, primero. El silencio ayuda a crear ese espacio, ya que crea la percepción de vacío. Esta es la base de todas las prácticas orientales de meditación.

 

Podemos observar tres niveles de silencio

  1. Simplemente realizar las acciones que tenemos que realizar, pero en silencio. El silencio no significa la ausencia total de ruidos, sino de ruidos que son causa de distracción. El rendimiento cerebral acaba disminuyendo cuando la atención está dividida. Por eso, la base de toda práctica de Yoga es la atención sostenida.

 

  1. Permanecer quietos sin actuar, reflexionando en silencio. Un momento de silencio es extremadamente terapéutico y regenerador. Estos momentos también son creativos. Cuando dejamos la mente ensoñar, la parte límbica de nuestro cerebro trabaja. Cuando estoy preparando mis creaciones artísticas, a menudo, a la hora de dormir, me tumbo y veo desfilar colores y formas, que me inspiran en mi trabajo al día siguiente.

 

  1. El silencio de la meditación, que consiste en dejar que los pensamientos fluyan sin apego hacia los mismos. Este es, sin duda, el más difícil de realizar. Es fundamental dejar el cuerpo completamente quieto, sino los sentidos se activan, generan distracción para la meditación y el silencio interior no se experimenta.

 

Swami Shivananda enseña que el Mouna– la práctica de mantener el silencio, aporta paz a la mente.

La mente tiene la tendencia a externalizar y a vivir bajo un ciclo de acción y retribución, de buscar actividades que la mantienen activa sensorialmente. Para el Yoga es imprescindible educar la mente hacia la búsqueda del autoconocimiento a través del silencio de la meditación reflexiva y de la meditación en silencio.

El Yoga tradicional habla de la auto-reflexión. Es la observación activa que realizamos en silencio observando nuestras motivaciones, acciones, emociones y pensamientos.

 

Escucha al silencio. Tiene tanto que decir.

Rumi

 

Referencias

http://sivanandaonline.org/public_html/?cmd=displaysection&section_id=896

https://www.bodyandsoul.com.au/mind-body/wellbeing/why-we-all-need-more-silence-to-survive/news-story/0187cb2b033a0d44d913cf8c3011ac3f

https://exploringyourmind.com/what-five-minutes-of-silence-can-do-for-your-brain-2/

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