Asana es la  postura que construye nuestra estabilidad y nuestra fortaleza (Yoga Sutra II 46).

 

El Yoga busca un cuerpo saludable que pueda meditar, un cuerpo perfeccionado. Por eso la  meditación requiere desapego del cuerpo. Las prácticas psicofísicas del Yoga están para ayudarnos. Si el cuerpo convive con dolores, molestias y enfermedades, difícilmente podremos transcender el cuerpo en la meditación, sino tenemos un gran autocontrol. Fomentar el apego excesivo al cuerpo valorándolo como el fin de nuestra práctica distorsiona el objetivo del Yoga.

Las asanas nos ayudan a conseguir un estado de salud óptimo para poder tener una vida más larga y, consecuentemente, dedicarla al propósito elevado de conocer nuestro Ser Interior.

 

Estas premisas nos ayudarán a tener presente el por qué practicamos asana Yoga.

Como el Yoga es un gran árbol que da sombra y cobijo, incluso si practicamos asanas como terapia también podemos seguir estas premisas para mejorar nuestra práctica.

 

Estos son los puntos que podemos considerar en la práctica de las asanas:

 

 

Atención centrada

Sin concentración no hay Yoga. La concentración es el factor más importante de la práctica. La práctica concentrada, incluso cuando es “sencilla” es la avanzada. Dispersar la atención en una práctica variada es de principiantes. Solo mediante una práctica concentrada podremos avanzar. En los Yoga Sutras se menciona de forma extensa la importancia de la concentración. Es muy importante participar en clases presenciales, porque la presencia del profesor garantiza que los participantes mantengan una cierta actitud libre de distracciones.  Si realizamos nuestra práctica en casa, debemos eliminar todas las causas de distracción, como el teléfono, y generar un ambiente propicio.

 

Lo fundamental es la interiorización

 

Escoge unas cuantas posturas que sean esenciales para garantizar el movimiento de tu columna vertebral en todas sus posibilidades y perfecciónalas, antes de avanzar de nivel. La interiorización nos ayuda en recordar que la práctica en si es un ofrenda al Ser Interior y que somos más que el cuerpo.

 

 

La precisión de los movimientos

 

Dale prioridad a la precisión del movimiento, aun cuando sea un movimiento sencillo. El yoga trabaja con los micro movimientos, la micro gimnasia, el detalle del movimiento. No es lo mismo levantar los brazos con los dedos de las manos estirados que levantar los brazos con los dedos laxos. Cada postura obedece a una arquitectura constructiva. Al alinear al cuerpo, se producen fuerzas que generan energía. Esa energía es poder. El Yoga asana (el yoga de las posturas) empieza en nuestras acciones diarias: como caminamos con la espalda recta, como nos sentamos, como nos levantamos.

 

Acepta tu nivel

Concéntrate en lo que puedes hacer hoy, no en lo que aspiras a hacer mañana. Las fronteras de tus límites físicos evolucionaran si mantienes la constancia en la práctica. La flexibilidad y la fuerza mejoran si practicas con regularidad.   Acepta el nivel que tienes. Cuando intentas hacer una nueva postura, puedes dedicarle un tiempo, pero siempre, sin extenuarte. Se recomienda intentar hasta 3 veces.

 

La respiración es más importante que el movimiento

El movimiento del cuerpo debe de ser adaptado a la respiración. Si la respiración está controlada, está serena, podemos permanecer en el asana. De lo contrario, debemos salir de la postura.

 

 

Dolor físico y emocional

El dolor físico en la práctica, muchas veces tiene un origen emocional, ya que los traumas emocionales se quedan grabados en el sistema musculo-esquelético desde el momento en que nacemos. La práctica de las asanas puede ayudar a mantener estos dolores dentro de un límite o incluso puede eliminarlos. En este principio podríamos asociar la depuración del karma.

 

 

Dolor constructivo o dolor destructivo

El dolor puede ser constructivo o destructivo. Debes aprender a diferenciar entre ambos. Un dolor constructivo es el que resulta del fortalecimiento de tu sistema óseo- muscular. Un dolor destructivo nace de la compresión de nervios, o dolor articular debido al esfuerzo indebido o una lesión.

 

 

Relaja en el esfuerzo

Debemos evitar la pereza en la práctica. Esta es muy perjudicial para nuestro camino del Yoga, ya que si tenemos pereza, lo poco que avanzamos, no será fácilmente fructífero. Es preferible practicar de forma constante un periodo corto de tiempo de forma regular, que practicar de forma irregular a causa de la pereza. No debemos confundir relajar en el esfuerzo con practicar con pereza. Debemos esforzarnos en la práctica, pero nunca hasta al punto de quedarnos exhaustos. Por ello debemos encontrar el punto medio en relajarnos en el esfuerzo.

 

 

Referencias

Plazas, Javier. El libro de Vyayam:La gimnasia energética y curativa más antigua del mundo. Edaf Antillas (9 September 2002)

Kaminoff, Leslie. Anatomia del Yoga: Guía ilustrada de las posturas, los movimientos y las técnicas respiratorias. 2 Edición, Tutor

 

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