La tradición vegetariana remonta a los comienzos de la humanidad. Desde entonces, pueblos enteros e individuos han aceptado esta tradición y esta forma de comer.

 

En la actualidad, el hombre ha comenzado a tomar conciencia de la importancia de la dieta para el mantenimiento de su salud física y mental. Ha surgido un interés renovado por la nutrición, gracias a enfermedades como la obesidad, cardiacas o la diabetes.

 

El alimento es la fuente principal del desarrollo espiritual, moral, físico y cultural. Constituye la base del poder de resistencia frente a las enfermedades.

 

Los animales seleccionan sus alimentos mediante su instinto. Conocen perfectamente cuando un alimento es válido para su consumo, cuando en cambio es venenoso, y  también saben cuando no deben de comer, como medida de curación. Podríamos llamar a este instinto la voz de la naturaleza. El hombre se ha apartado de la naturaleza y difícilmente puede distinguir entre el alimento que le conviene y el que no le conviene.

 

El ser humano se alimenta fundamentalmente basándose en la costumbre y en los hábitos adquiridos culturalmente, por eso la dieta basada en la carne es tan popular. No obstante, la naturaleza dietética  del ser humano es intrínsecamente vegetariana, ya que el aparato digestivo del hombre no está preparado para eliminar las toxinas que provoca la ingestión de producto animal.

¿POR QUÉ SER VEGETARIANO?

Una de las principales razones científicas para hacerse vegetariano, hoy en día, es el riesgo de endurecimiento de las arterias, y el padecimiento, cada vez mayor, de enfermedades cardíacas que comporta la alimentación basada en la ingestión de grasas animales.

 

Las dietas con un elevado contenido de grasas y colesterol, abundantes en todos los alimentos de procedencia animal, se encuentran entre las causas principales de este elevado índice de colesterol en sangre. Está demostrado que una dieta vegetariana puede prevenir un 90% de nuestras enfermedades trombo embolicas y un 97% de nuestras oclusiones coronarias.

 

En España, como en el resto de los países de Occidente, la enfermedad cardiovascular es una de las principales causa de mortalidad. Muchas investigaciones y estadísticas han demostrado que el 70% u 80% de los casos de infarto se producen en personas afectadas de arterioesclerosis, la cual se produce entre otras causas, debido a la ingestión de grasas de procedencia animal.

 

Por otro lado, no se puede ignorar que la carne está tratada con productos altamente tóxicos y causantes de cáncer, un kilogramo de carne asada a la brasa contiene una cantidad de benzopireno (agente cancerígeno) equivalente a la cantidad de 600 cigarrillos. Se realizaron experimentos administrando benzopireno a ratones de laboratorio, estos desarrollaron tumores de estómago y se pudo comprobar que también comenzaron a padecer leucemia. Además, cuando la grasa animal se calienta a una temperatura elevada, como frecuentemente se hace al cocinarla, se forma metilcolantreno, que también se ha comprobado que es otro agente cancerígeno.

 

Además, hay que tener en cuenta la cantidad de pesticidas que ingieren los animales junto con su alimento. El DDT, por ejemplo, se encuentra en la carne en una proporción trece veces mayor que en los vegetales, frutas y cereales, debido a su efecto acumulativo. Es interesante hacer notar que los cortes escogidos de la carne están jaspeados de grasa que es lo que le proporciona su buen sabor. La carne de primera clase contiene un 63% de grasa más que la corriente. Los depósitos de almacenamiento de grasas actúan como amplificadores biológicos de las toxinas.

 

Existen al menos ochenta enfermedades distintas que afectan al ganado doméstico y que éstas pueden ser transmitidas también a los humanos. Estas enfermedades se controlan actualmente, por medio del uso de diversos antibióticos administrados a los animales. Los científicos han advertido, sin embargo, de que el uso prolongado de tales drogas puede tener serias consecuencias para los hombres que por padecer de alguna enfermedad grave tengan que hacer uso de antibióticos.

 

El nitrato sódico y el nitrito sódico se utilizan como conservantes para retrasar el proceso de putrefacción que afecta la carne. De esta forma se puede almacenar durante semanas enteras, antes de ser vendida. El nitrato sódico es potencialmente peligroso para los niños pequeños, pudiendo deformar el feto dentro de la mujer en cinta, y pudiendo también causar graves perjuicios en las personas anémicas. También afirmó que el uso de este producto químico en la carne es una causa posible de cáncer, opinión que albergan hoy también otros científicos. Las salchichas, el tocino y salame están entre las carnes procesadas clasificadas como de riesgo carcinógeno alto por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer.

 

La civilización y el llamado progreso han separado al hombre artificialmente de su entorno natural, habiendo causado esta separación una degeneración gradual pero efectiva, tanto física como moral. El hombre, hoy en día, está enfermo crónicamente en cuerpo, mente y espíritu.

 

El hombre, que ha recibido el dominio sobre todas las cosas, debido a su mentalidad superior, utiliza esa superioridad para cazar, domesticar, esclavizar, explotar y asesinar a otras formas de vida, convirtiéndolas en motivo de sus juegos para su placer egoísta y  hasta el momento en que desea privarlos de su propia vida y devorar sus cuerpos.

 

El vegetarianismo tiene también una base ética, y es la del respeto por la vida.  La vida es sagrada. El ser humano no tiene ningún derecho moral para destruirla injustificadamente. Todos los animales tienen un derecho natural a expresarse felizmente, y el hombre está obligado a respetar los derechos de las demás criaturas vivas. No hay excusa alguna justificada que le permita arrebatar la vida animal, ya sea como juego o como alimento, especialmente cuando hay abundancia de alimentos vegetales, que son superiores como fuente de proteína. El hombre puede mejorar enormemente su salud absteniéndose de comer carne.

 

No se puede ignorar tampoco la crisis mundial de alimentos. Las Naciones Unidas afirman que hoy en día, 820 millones de personas pasan hambre o están desnutridas, y casi la mitad apenas tienen alimentos suficientes para sobrevivir. En términos de déficit alimentario, hay una escasez de 100 millones de toneladas de alimentos. En Occidente más de un 30% de los alimentos son echados a perder antes de que lleguen al consumidor, por encontrarse defectuosos o no satisfacer los criterios de las cadenas alimenticias.

 

Asimismo, una grande parte de la superficie cultivable se utiliza para la producción de cultivos destinados a alimentar ganado produciendo deforestación masiva en los bosques y contribuyendo activamente al calentamiento global. Si estos enormes recursos alimenticios fuesen canalizados hacia el consumo humano directo, la presente escasez alimentaria dejaría de existir, incluso se produciría una considerable cantidad extra, el clima mejoraría y habría menos violencia en todo el planeta.

 

Los requerimientos proteínicos de los seres humanos malamente se satisfacen, al destinar grandes cantidades de alimento vegetal a los animales para producir, de este modo, las pequeñas cantidades de proteína que éstos devuelven a los humanos. Este desperdicio supone mucho más de lo que podemos permitirnos. No puede, además, alegarse que la cantidad de proteína vegetal, sea, de modo alguno, inferior a la animal.

 

Cuando hablamos de las atrocidades cometidas en las modernas granjas, hay que pensar no solo en el daño físico causado tanto a animales como a humanos, sino también los problema éticos y otras cuestiones, es inconcebible que puedan crearse animales sanos bajo las condiciones artificiales y dañinas que prevalecen en las modernas instalaciones de las granjas y fábricas, donde los animales son producidos y exterminados sin piedad y sin compasión.

 

La compasión del hombre no se conseguirá mientras sigamos siendo tan egoístas y brutales por contribuir a la tortura de animales indefensos para producir suero, que suele ser utilizado para la curación de enfermedades que tienen su base en hábitos equivocados en el comer y en el pensar. La codicia y el odio humano deben ser erradicados por medio del perfeccionamiento de nuestra naturaleza superior.

Esto puede lograrse a través de una conquista de los terrenos físico, mental  y emocional, es una labor de cada ser humano. Si no podemos desarrollar compasión por los animales, difícilmente vamos a poder comprender lo sagrado de la vida y a respetar nuestros semejantes.

 

De este modo, el vegetarianismo implica mucho más que la mera abstención de la carne como alimento, con el objeto de disfrutar de una mejor salud física y mental. Supone, además, el reconocimiento de nuestra responsabilidad hacia todas las formas de vida menos inteligentes. Se trata de un esfuerzo de elevar la humanidad hasta un nivel superior y crear un orden ético que favorezca la protección de la vida para poder realizar el propósito de la misma.

[et_pb_shop type=»product_category» posts_number=»4″ show_pagination=»on» include_categories=»132,205,204″ _builder_version=»4.4.5″ custom_padding=»200px|||||»][/et_pb_shop]

También te puede interesar…