¿Harto de no tener disciplina?

 

 

En este post te cuento cómo abandonar la pereza y la procastinación y abrazar tu práctica de Yoga con alegría.

 

 

¿Tienes falta de disciplina cuando quieres emprender o quieres adquirir nuevas habilidades o nuevos hábitos? ¿Te propones cambios, pero te falta la fuerza para lograrlos verdaderamente?

 

Es algo muy común. Frecuentemente, tenemos muchas capacidades, pero la falta de disciplina impide que podamos desarrollarlas.  Solemos asociar la disciplina con una forma de ser estricta y poco creativa.  Sin embargo, incluso las personas muy creativas, si carecen de disciplina tienen dificultades en concretizar sus sueños o proyectos. La disciplina es esencial.

 

Después de una clase de Yoga, nos sentimos tan bien cuando salimos por la puerta, que es increíble pensar que al día siguiente nos costará volver y somos capaces de poner toda clase de excusas para no volver. Quizás no te incluyes en este grupo de practicantes, pero te aseguro que hay muchas personas así.

 

Confieso que mi mayor dificultad reside en lograr y mantener una disciplina en mi práctica de yoga y meditación. Además, tengo tendencia a ser más productiva de noche que por la mañana., con lo cual tengo la tendencia a dormir tarde y eso, me impide madrugar. Las prácticas de yoga se realizan, idealmente, por la mañana.

 

Las personas más exitosas en la vida son las más disciplinadas. Ellas son muy exigentes consigo mismas y,  frecuentemente, tienen estrictas rutinas de ultra productividad. Es asombroso ver como personas con grandes dificultades físicas, en situaciones límite de supervivencia, bajo confinamiento, desarrollan una gran fuerza de voluntad y disciplina. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto mantener una rutina disciplinada de alta productividad?

 

La disciplina puede ser definida como una ciencia, por otra parte, como un arte. Sin embargo, lo más común es definir la disciplina como una habilidad que define la conducta de una determinada manera. Gracias a esta habilidad, las personas podemos alcanzar nuestras metas y nuestros objetivos.

Es necesario tener un objetivo, un ideal que nos hace levantar por la mañana con vitalidad y abrazar la rutina con disciplina.  Si somos practicantes de yoga y meditación tenemos una razón para estar alegres y entusiastas.

Las historias mitológicas nos hablan de personajes, que  gracias a conquistar la disciplina y el control de sus mentes, adquirieron grandes poderes, también llamados siddhis.

La disciplina nos ayuda a hacer frente a los problemas y desafíos que vamos encontrando en nuestra vida. La disciplina nos ayuda a adquirir nuevas habilidades y a afianzar habilidades que ya teníamos.

Según estudios realizados por la Universidad College de Londres son necesarios 66 días, como media, para la adquisición de una nueva conducta en nuestra rutina y conseguir que esta  se mantenga. Esto se debe a la plasticidad del cerebro. Por ejemplo, si practicas asanas– posturas y eres hábil, podrás serlo incluso más, si mantienes una disciplina. Si mantienes hábitos sanos en tu día a día, de forma disciplinada, como beber agua, evitar los dulces, levantarte temprano por la mañana podrás adquirir más fuerza mental.

Patanjali indica en los Yoga Sutras que el abhyasa – constancia  y vairagya – abandono son los dos pilares fundamentales para el aprendizaje del Yoga. Parece contradictorio, pero en realidad estos dos términos se complementan para llegar al corazón del objetivo del Yoga.

Swami Shivananda, en sus libros, hace énfasis en la constante entrega que el practicante tiene que realizar para poder tener éxito. Esta entrega es, sin duda, la disciplina. La disciplina como compromiso. El compromiso se hace basándonos en unas expectativas, que no siempre se pueden cumplir, ya que los resultados de nuestra acción no nos pertenecen. Solo nos pertenece nuestra acción y aquello que nos motiva a actuar. Vairagya es, precisamente, ese desapego de los resultados de nuestra práctica (abhyasa), ya que practicamos sin motivos egoístas. La gloria personal y la vanidad no forman parte del camino del yogi. Toda acción que el yogi desarrolla se basa en la ética, por eso el Yoga empieza en el Yama y Niyama, los pilares fundamentales del Yoga.

Por ejemplo, hay muchos motivos por los que podríamos ser veganos: por salud, por economía, pero el más elevado sin duda, es el querer evitar el sufrimiento de seres conscientes. En el fondo, consiste en no considerar nuestra existencia superior a la de ningún otro ser. Según Swami Shivananda, solo puede ser un yogi, el que evita el sufrimiento de seres conscientes en su pensamiento, palabra y acción.

Te preguntas ¿qué tiene esto que ver con la disciplina?

¡Mucho! Porque la disciplina del Yoga se basa en la ética del pensamiento y acción, ya que el Yoga busca la autorrealización. No puede haber acción en Yoga, y por lo tanto, disciplina sin el pilar de la ética.

 

Volviendo a la disciplina… Algunos de los puntos que me han ayudado a generar la disciplina en mi vida en general, pero en concreto en lo que respeta a la práctica de Yoga:

 

 

 

Empieza tu día con un claro objetivo de mantener tu foco y tu disciplina.

 

Agradece por cada cosa que tienes, cada persona que aporta valor a tu vida, la comida y todo aquello que hace que tu vida sea mejor, incluso las dificultades que te fortalecen.

Muchas personas llegan a las clases de Yoga con enfermedades, lesiones, con problemas emocionales, familiares, económicos y descubren todo aquello que el Yoga puede hacer por ellas. Ese momento es mágico y es el momento que hay que tener gratitud. La gratitud nace de la humildad de saber que necesitamos abrazar la disciplina para poder mantenernos en equilibrio. Si tenemos claro el objetivo de nuestra vida, mantener el foco se vuelve más fácil.

 

 

 

 Priorizar

 

No dar más valor a tu trabajo que a tu práctica de Yoga, ni a tu comida ni a tus relaciones personales. Cada cosa tiene su valor en tu día a día. Si tenemos familia, con frecuencia, dedicamos toda nuestra energía, quedándonos exhaustos. Pero, sino estamos físicamente y mentalmente sanos, ¿qué vamos a poder aportar a nuestra familia? Todo lo que queremos realizar o aportar en esta vida requerirá de nuestro equilibrio.

 

 

 

 Sistematizar: practica a la misma hora

 

Realizar nuestra práctica siempre a la misma hora, así como tener un horario de comidas, de trabajo o de ocio es disciplina. Muchas veces decimos: ¡no tengo tiempo! ¡Cuántas veces he escuchado esta escusa en las clases de Yoga! Incluso Barack Obama, cuando era presidente de EEUU tenía tiempo para comenzar su día con ejercicio. Además, si implementas nuevos hábitos saludables, sentirás más energía para realizar tus deberes a lo largo del día.

Es mejor empezar con nuestra práctica matinal temprana, ya que ese momento condicionará el resto del día. El Yoga, tradicionalmente, siempre se ha practicado por la mañana y al atardecer. Si  prefieres al atardecer, es perfecto, también. Si solo tienes tiempo por la noche, asegúrate de no practicar ejercicios muy activos que te quiten el sueño.

 

 

 

 Sigue un sistema de enseñanza

 

Practicar zazen un día, Hatha Yoga otro, Kundalini el siguiente, meditación Vipassana aleatoriamente  no te permitirá avanzar. Cada sistema es válido en sí mismo y tiene sus objetivos específicos, pero requiere que se integre durante un largo periodo de tiempo para poder aprenderlo y mantenerlo como parte de la rutina. Si tienes dudas, prueba el sistema que mejor se adapte a tus circunstancias, o busca un profesor cualificado que pueda orientarte.

 

 

 

 Compromiso con la práctica

 

Si decides practicar temprano, comprométete que no vas a estar mirando las redes sociales o poniendo lavadoras. En ese sentido, los grupos de meditación, las clases grupales son muy útiles, ya que sabes qué si pierdes la clase, no la puedes recuperar. La fuerza del grupo te ayuda a mantener la disciplina.

 

 

 

 Mejor menos que más

 

No es necesario que todos los días practiques 1h 30m de Yoga. Si practicas 20 a 30 minutos, 5 a 6 días a la semana, puedes incluir un excelente abanico de posibilidades dentro de tu práctica.

Una práctica corta, pero constante, es más eficaz que una práctica larga y  difusa.

 

 

 

 Aprovecha todos los momentos

 

¿Vas por la calle y estás cansado? Siéntate en un banco y practica 5 minutos de meditación. ¿Estás en el metro? ¿Camino al trabajo? Cierra los ojos y centra tu atención en el corazón espiritual, en el centro del pecho.

Todos tenemos 5 o 10 minutos al día para poder practicar meditación.

¿Estás comiendo? Practica el mouna, el silencio.

 

La mente disciplinada necesita espacio para serlo.

 

“Pocos hombres nacen siendo valientes, muchos se hacen mediante el entrenamiento y la fuerza de la disciplina.”

Flavio Vegecio Renato, escritor del Imperio Romano

 

 

Referencias

https://www.ekhartyoga.com/articles/practice/daily-yoga-practice-and-discipline

https://www.yogapedia.com/yoga-is-a-discipline-and-why-discipline-is-a-gift/2/8684

http://sivanandaonline.org/public_html/?cmd=displaysection&section_id=436

 

 

 

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