El sedentarismo, aun cuando es anormal, está asombrosamente extendido en los países desarrollados, siendo esta la primera causa de enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad, por mencionar algunas.  

 

Sedentarismo en la  India rural no existe

 En la India, casi nadie dispone de lavadora u otros electrodomésticos. Al principio me asombraba de por qué las vecinas preferían lavar su ropa a mano cuando, la mayoría de ellas, con su salario, podía perfectamente disponer de una lavadora. Una lavadora nueva puede costar unos 150 euros y una de segunda mano unos 75 euros. Un día pregunté a mi vecina, que es profesora de inglés, por qué, incluso teniendo una lavadora, no la usaba. Me dijo que era para poder mantenerse en forma.

En las primeras semanas de mí estancia, uno de mis objetivos era comprar una lavadora. No estaba dispuesta a seguir sin lavadora ni un día más. Después de varios días lavando la ropa a mano, tenía dolor en la espalda. Empecé a observar a las vecinas, qué como un ritual, salen cada mañana  a pegar a la ropa mojada contra una piedra, que tienen estratégicamente situada en la parte trasera de sus casas. También observé la técnica que tienen de situar su espalda recta y de flexionar las rodillas. Empecé a imitarles, y curiosamente, no solo aprendí a lavar la ropa a mano, sino que además empecé a disfrutar haciéndolo, porque sentí que era una forma de mantenerme en movimiento.

También les observo sacando a las vacas a pastar, barriendo el suelo, cocinando al aire libre, o entre toda la familia preparando la famosa jaca- Jack fruit, en el porche de la casa. Todas estas acciones garantizan el movimiento constante en su vida rural.

 

La tecnología genera pasividad  

Hoy en día, nuestros niños sustituyen los juegos en la calle, por juegos tecnológicos, o simplemente, por mirar pasivamente la pantalla de la televisión. Estamos generando una sociedad de dependientes, que ponen a depender su felicidad en las experiencias tecnológicas, ajenas al propio cuerpo, mente y emociones. Estas experiencias se confunden con libertad. Afortunadamente, aquí en Kerala, aun se pueden ver los niños jugando al fútbol en la calle.

Nuestro cuerpo está hecho para moverse. En las culturas nativas, era normal que los miembros de las tribus caminasen entre una a tres horas diarias, para buscar agua potable o comida, mientras que los ciudadanos de países desarrollados caminan en promedio 200 metros diarios: de la casa al coche, del coche a la oficina. Al finalizar el periodo de oficina, de vuelta al coche y a la casa. Es extraño que no sintamos alarma por nuestro sedentarismo enraizado. En cambio, elaboramos todo tipo de excusas, por las cuales estamos sentados la mayor parte de nuestro día. Esto, que parece tan normal, es anti natural y muy perjudicial. Es común observar un joven de veinte y pocos años con la espalda doblada y los hombros redondeados. Además es habitual que el tiempo libre de las personas que tienen trabajos sedentarios también consista en realizar una actividad sentado o tumbado, como mirar el teléfono o la televisión.

 

La forma de caminar

La forma de caminar de una persona puede decir mucho de ella. Hay los que caminan sin peso en sus articulaciones, sin solidez. Otros, en cambio parece que la fuerza de gravedad les tira hacia el centro de la tierra. Su espalda generalmente esta doblada y sus hombros echados hacia adelante. La mayoría de las personas, agacha la cabeza al caminar y mira hacia su teléfono, o mira hacia el suelo, evitando subir la mirada al horizonte. Algunas personas, sobretodo adolescentes, suelen arrastrar los pies, o moverse con un determinado swing. Estas formas de caminar causan daños irreversibles en el organismo humano, sino son corregidas a tiempo.

La postura, asana, es determinante para el sistema del Hatha Yoga, que hace énfasis en mantener la estabilidad y la quietud. Si algo podemos destacar de la postura corporal de un yogi, es que tiene la espalda recta y la barbilla levantada. Con frecuencia en las clases de Yoga, los estudiantes tienen la tendencia en bajar la barbilla hacia el esternón. Este movimiento aparentemente inofensivo, es en realidad, muy dañino para las cervicales.

 

La posición correcta

Posicionar el cuerpo de forma correcta, ayuda a las personas a tener una consciencia emocional superior en relación con el cuerpo, una consciencia positiva que vincula con la consciencia meditativa, tan importante para el objetivo del Yoga.

El movimiento, sea cual sea, hace que la persona se sienta bien, porque reorganiza su tejido conectivo, mejora su circulación sanguínea, libera endorfinas, aumenta el tono y la fuerza muscular, entre otros beneficios.  El movimiento más indicado es aquel que está coordinado con la respiración, que garantiza una regeneración celular y que previene la oxidación.

El movimiento de las asanas es un movimiento bastante funcional, que procura reestructurar y estabilizar.

Comprendiendo estos movimientos, podemos erradicar los malos hábitos que tenemos, como bajar la cabeza para mirar el teléfono, o encorvar la espalda, que acaba desgastando los discos intervertebrales y generando lesiones, tan comunes en nuestro mundo moderno. Si aprendemos a movernos, la forma de sentarnos, levantarnos, agacharnos, coger un peso o caminar  será mucho más elegante y orgánica.

En el Hatha Yoga trabajamos los movimientos disfuncionales, la tensión superficial y la tensión profunda, liberamos el tejido conectivo, los acortamientos musculares, y como consecuencia, reorganizamos el cuerpo. El resultado es una nueva consciencia corporal, que pretende establecer un ser superior y benevolente, que busque el auto conocimiento, por encima de todas las cosas.

Las asanas buscan abrir las puertas a la energía vital, el prana, un término sánscrito que designa a la energía que proviene del aliento.

La elegancia que proviene de la consciencia del movimiento es la que deberíamos cultivar. Así podemos extender el concepto de asana al movimiento natural de nuestro cuerpo y al equilibrio de la mente.

Según el sabio Patanjali asana es  «sthira sukham asanam» que significa según el maestro BKS Iyengar «Asana es firmeza corporal perfecta, estabilidad de inteligencia y benevolencia de espíritu».

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