Parvati, la consorte de Shiva y la madre de Ganesha y Kartikeyan, a veces se sentía sola.  Shiva estaba en meditación constante y los hijos de ambos ocupados, cada uno, en sus asuntos. Parvati deseaba una hija que le pudiera entender, con la que poder compartir sus sentimientos de mujer.

 

Un día, le pidió al señor Shiva: “- Llévame al jardín más hermoso de todo el universo.” Shiva le llevó al jardín celestial de Nandana en Amaravati, la capital del reino de Indra.

 

Allí, Parvati vió arboles hermosísimos, pero  le encantó Kalpavriksha, el árbol de todos los deseos que había emergido en el batido del océano. Parvati pidió a Kalpavriksha que le otorgara una hija bondadosa para acompañarla en su soledad y dolor. Su deseo fue concedido inmediatamente, y de pronto, tenía una niña en sus brazos. La niña fue llamada Ashokasundari – la hermosa doncella que reduce el sufrimiento.

Ashokasundari se convertió en una joven mujer devota a sus padres. Parvati la amaba y disfrutaba de su compañía alegre.

 

Cuando la niña llegó a la edad de casarse, Parvati realizó que solo un rey de la grandeza de Indra podía ser la pareja apropiada para su hija. Después de mucho pensarlo, Parvati decidió que el príncipe Nahusha, de la dinastía lunar, sería adecuado. Compartió sus ideas con su hija, quien estaba de acuerdo.

 

Un día, Ashokasundari estaba jugando con sus amigas en el bosque. Su belleza llamó la atención de un demonio, Hunda, que quedó absolutamente embriagado de amor.

 

Se acercó a ella y le dijo: “- Oh mujer hermosa, diosa de mis sueños, soy Hunda, un asura del bosque. Me he enamorado perdidamente de ti. ¿Te casarías conmigo?”

 

“Disculpa, pero estoy prometida con Nahusha. Me casaré con él”.

 

Hunda se enfureció, pero en vez de mostrar su rabia, estableció un plan.

 

Unos instantes más tarde, se disfrazó de una viuda, cuyo marido había sido asesinado en el bosque, hace poco. En la forma de viuda se acercó a Ashokasundari: “- Hunda es un asura malvado que frecuenta esta zona. Él ha matado a mi marido. Este bosque no es seguro para ti. ¿Por qué no me acompañas a mi ashram? Soy pobre y vivo en un lugar humilde, pero por favor ven y experimenta mi hospitalidad.”

 

Ashokasundari siguió a Hunda a su casa. Cuando entraron por el portón principal, Hunda cambió la forma de la viuda a su verdadera forma. Ashokasundari, dándose cuenta de que había sido engañada, le maldijo: “Oh Hunda, ¡tú no sabes quién soy!, soy la hija de la Diosa Parvati. Te maldijo a que mueras en las manos de mi prometido Nahusha”.

 

Ashokasundari se fue volando a la residencia de sus padres en el monte Kailash.

ashokasundari

Hunda, repleto de miedo, decidió tomar acción rápidamente. Raptó el joven Nahusha de su palacio y le mantuvo encerrado en una mazmorra. Un guardia piadoso, conociendo su inocencia, le dio pena, soltó  a Nahusha,  y le llevó a la cabaña de una pareja de yogis que vivía en el bosque: Vashistha y Arundhati, sabiendo que ellos le cuidarían y le mantendrían a salvo.

 

Los sabios le cuidaron y le educaron. En pocos años, el príncipe se convirtió en un hombre apuesto, valiente y sabio. Sabía que ahora estaba preparado para matar al asura Hunda.

 

Entretanto, Hunda, había urdido otro plan: raptó a Ashokasundari cuando esta estaba sola y le dejó encerrada en una habitación. Antes de encerrarla le dijo que había matado a Nahusha. Ella se quedó desolada. Empezó a llorar desesperadamente.

 

Una pareja Kindara– mitad caballos y mitad humanos- pasaba cerca de la ventana de Ashokasundari y escuchó sus llantos desolados. Le preguntaron que le pasaba, y ella contó toda la historia.

 

“Oh joven hermosa, no sufras. Es mentira. Nahusha está vivo y está bien. Él no es un humano ordinario, ya que aprendió de los yogis- sabios Vasishtha y Arundhati. Nosotros estamos bendecidos con el arte de prever el futuro y sabemos que ustedes dos van a casarse. Vuestros hijos serán conocidos en toda la tierra.”

 

Ashokasundari sonrió con gratitud. Su corazón estaba lleno de esperanza de nuevo.

 

Poco después, Nahusha salió en rescate de Ashokasundari y luchó contra Hunda por la libertad de su amada. Después de una larga y despiadada batalla, Nahusha mató al asura y  se casó con Ashokasundari.

 

Nahusha era un imperador justo y poderoso, que podía llegar a derrotar los dioses. Hasta llegó a destronar Indra, el rey de los dioses, durante un breve periodo de tiempo.

 

 

Ashokasundari simboliza la belleza y los deseos nacidos de la devoción y del conocimiento.

Hunda simboliza la codicia y la maldad.

Nahusha simboliza el aprendizaje del Yoga, la justicia, la bondad y la valentía.

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